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ENTREVISTAS

Fernando de Ana: «Busco el orden en mi propio caos»

El talaverano Fernando de Ana habla con nosotros sobre sus últimas creaciones y los próximos proyectos.

Fernando de Ana (Talavera de la Reina, 1979) es artista licenciado en Bellas Artes. Primero fue ilustrador y creador de dibujos animados, para después pasar a ser artista plástico y director de arte durante 10 años en Holanda, llevando a cabo una brillante carrera. Desde entonces ha expuesto en numerosas ciudades como Praga, Bolonia, Ámsterdam, Londres o Madrid, entre otras, y también ha participado en importantes proyectos para Stella McCarthey, Gucci o Disney. 

Y todo esto no es de extrañar, pues Fernando pertenece a la tercera generación de artistas de su familia. Su tío abuelo, José Pérez, fue pintor y el primer Director del Museo de Arte en Cádiz; y su padre, Juan Carlos Jiménez, también pintor y Doctor en Bellas Artes. En sus últimos trabajos artísticos el talaverano ha demostrado su maestría combinando la frialdad de la resina con la calidez del neón, lo que le permite jugar con los reflejos, las luces y las sombras. De esta manera, logra que el espectador se vea reflejado en sus obras, piezas en las que el artista aborda temas muy personales.

A través de tus obras logras que el espectador se vea reflejado en ellas, pero, ¿y tú, con cuál de tus obras o proyectos te sientes más identificado? ¿por qué? 

A día de hoy, la gente comienza a identificarme con las resinas y las geometrías, así como con los reflejos y los neones. Estas son piezas más estéticas, correctas y decorativas en las que pongo de manifiesto la idea de la contención, dominando la resina y la geometría bajo ideas muy cuadriculadas. Soy una persona muy nerviosa y esta técnica supone un ejercicio un tanto terapéutico en mí, lo que me ha permitido experimentar y expertizar en él mientras busco el orden en mi propio caos. 

Pero, a pesar de que éstas sean las obras que más me caracterizan, lo cierto es que con la que me siento muy reflejado es con la nueva serie que voy a hacer llamada “Cruising y coños”. Una serie que, tal y como indica su título, va a estar relacionada con el cruising, las relaciones homosexuales, el sexo, la libertad y lo escondido, lo que está ahí pero no se ve. Mientras que los coños se inspiran en las mujeres, me permiten hablar de cosas cotidianas y costumbristas, pero con un trasfondo un tanto reivindicativo. Mi intención aquí es poner en valor la figura de la mujer, con todo lo que tiene que acarrear a su paso, mostrando diversas situaciones cotidianas con las que deben lidiar, como, por ejemplo, algo tan habitual como ir al baño, una situación que para las mujeres supone una dificultad mayor que para los hombres. En esta serie intento que cada una de las obras que la conforman contengan mensajes implícitos que reten al espectador a generar un diálogo con la obra. Un ejemplo de esto es la obra “¿Qué miras?”, una pieza que habla del género y en la que no sabes si el personaje es un hombre, una mujer o un transexual. 

Para ti, ¿qué es lo más fundamental durante el proceso en el que creas la obra? 

El proceso fundamental es el boceto. Yo no parto de la espontaneidad, primero hago una investigación y hago la idea en mi cabeza, luego lo plasmo en un boceto a mano, después lo transfiero al ordenador y, cuando lo tengo claro, ya voy a por ello. Estas técnicas no permiten margen de error, y aunque de los errores he aprendido y me han permitido tener nuevas ideas, intento tenerlo todo muy controlado para evitar que esto pase. Pero el proceso más importante es tener la idea muy clara en mi mente y saber cómo voy a realizarla. 

Das mucha importancia a la comunicación entre la obra y el espectador, pero ¿cómo de importante crees que es la difusión y promoción de tu obra? ¿utilizas los medios para ello? 

Yo empecé con Instagram, pero a veces el crear nueva obra y mantener las redes sociales al día se hace tan pesado que decidí que mi promoción la hiciera la galería que me representa en España, GÄRNA Art Gallery. El poder de las redes sociales, en concreto Instagram, es increíble y me ha alucinado. Muchas personas me han contactado a través de esta red, desde importantes coleccionistas, hasta galerías y representantes. Hay que estar actualizando constantemente tu progreso, es muy importante que la gente vea que estás en constante movimiento, por eso la galería juega un papel fundamental ayudando al artista a través de la comunicación. 

¿Por qué decidiste estudiar Bellas Artes? 

Mi padre es artista y desde pequeño siempre he sido muy creativo, por eso se me daba muy bien. Con tan solo 13 años ya hacía dibujos animados. Pero, aunque siempre me gustó el arte, no me supuso una gran pasión, en ese momento estaba un poco despistado. Fue mi padre el que me fue guiando paulatinamente, por eso él ha sido una figura muy importante para mí. Fue catedrático de Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid y quien me guio durante mis primeros pasos. Él era quien me informaba y quien me llevaba a las exposiciones, en aquel entonces yo no sabía si hacer Bellas Artes, Educación Física o Interiorismo. Finalmente, decidí presentarme al examen de Bellas Artes, que en aquellos momentos era un examen muy potente y difícil de superar, pero me presenté y lo logré. Cuando empecé los estudios me pareció muy entretenido, pero todavía no tenía del todo claro lo de ser artista profesional, e incluso pensaba en dedicarme a la danza.

Luego me fui a Holanda y después de Bellas Artes me dediqué al diseño gráfico, pero siempre me quedó la espinita de pintar, por eso siempre he hecho ilustración, lo que me permitió tener la oportunidad de trabajar para Disney y Marvel. Después decidí abandonar mi zona de confort, y estando trabajando como Director Artístico en una Agencia de Comunicación decidí vender el piso e iniciar una nueva vida en el sector artístico. Puse toda la carne en el asador porque vi que el arte cada vez me iba gustando más y era a eso a lo que me quería dedicar. 

¿Qué fue lo que impulsó que salieras de tu hogar natal, trasladándote a Holanda, para acabar radicando finalmente en Talavera? 

Me fui a Holanda por una relación personal, porque conocí a un chico que era arquitecto y estuve allí 11 años como diseñador gráfico. Fue por puro amor y también porque me apetecía estar en otro país y salir de mi zona de confort. Me gusta mucho viajar, cuando hice el Erasmus me di cuenta de que quería probar a vivir fuera de mi país y, bueno, fue una experiencia muy enriquecedora porque pude acceder a campañas muy importantes. Allí estuve trabajando para Nike, Gucci y una bolsa de clientes a la que es más fácil acceder desde allí que desde España. 

¿Ha influenciado en tu obra tus años en Holanda? ¿Cómo lo ha hecho? 

Si, totalmente. No sé si crearía otro tipo de obra, pero tengo claro que me vino muy bien. Tuve la oportunidad de viajar y ver mucho. Es un país genial en tema de diseño objetual e industrial. Además de las experiencias y vivencias, todo lo que ha pasado allí me ha servido, incluso a día de hoy, como inspiración. Cuando la gente me pregunta qué es lo que me inspira, yo les digo que me inspiro en todo, desde una circunstancia que he vivido o una acción que me ha marcado. Y lo cierto es que Holanda fue un país que me marcó mucho. 

¿En qué se basa tu arte? Dime tres palabras que lo definan. 

En la serie de resinas hablaría de técnica, reflejo y estética; en “Piel de aguja” de pulcritud, reflejo y composición; mientras que, de esta última serie que estoy creando, destacaría las relaciones personales, la cotidianeidad y la pillería. Se me hace muy difícil asignar unas palabras que engloben todo mi arte, porque cada serie que creo es muy diferente a la anterior, pero el nexo de unión de todas es, sin duda alguna, la comunicación.

Representado por: Gärna Art Gallery (España); Galerie Ground (Estados Unidos); TingTing Art Space (Taipei).

(Imágenes cedidas por el artista)